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dilluns, 6 d’abril del 2009

Serra d'Or cumplix 50 anys


La revista "Serra d'Or" ha complit 50 anys. Interessant l'article que Francesc-Marc Àlvaro dedica a l'esdeveniment.

Los 50 de 'Serra d'Or'

Cumplir 50 años merece celebración y reflexión. Así lo ha hecho la revista cultural Serra d'Or, vinculada a Montserrat y abierta, desde su creación, a todo tipo de corrientes y fenómenos literarios, artísticos, filosóficos y a la sociedad catalana en general. El pasado jueves, nos reunimos en una cena especial los amigos de esta publicación, en un acto que también sirvió para aplaudir los premios que anualmente entrega esta cabecera a los autores más destacados en diversos géneros y disciplinas. Mientras observaba con respeto y admiración a los más veteranos del catalanismo cultural –sentados a una de las mesas centrales –, pensé en lo pocoymal que explicamos los caminos que han forjado nuestro presente. Veía a los Triadú, Carbonell, Manent, Cahner, Colomines, Jané y demás personalidades que no se resignaron en los años oscuros y pensé en TV3. Tal vez porque estaba sentado junto a Miquel Calçada (otrora llamado Mikimoto), tracé un arco entre la labor obstinada de los resistentes y lo que hoy forma parte de nuestro paisaje normal, verbigracia unos medios de masas en catalán.

SEGUIR LLEGINT A LA VANGUARDIA

dijous, 18 de setembre del 2008

Una geografía contraída, de Josep Vicent Boira en La Vanguardia

El professor Josep Vicent Boira torna, a La Vanguardia de hui, a parlar del veïnat entre València i Catalunya. Des d'una perspectiva econòmica, que a la fi ho és tot, com vegem estos dies. Més comprensible si es llig primer València contra/per/sense/amb Catalunya del lúcid Rafael Company al seu blog.

Comença així Boira el seu article titulat Una geografía contraída:

"Deberíamos pensar más en la crisis. Y en la globalización. Variables que Joan Fuster no conoció en su momento al hablar de las relaciones catalano-valencianas. ¿Qué pensaría el de Sueca de la inmigración latinoamericana, de la crisis de los sectores productivos tradicionales, de la producción china o de los contenedores de nuestros puertos interoceánicos? En su mundo, la lengua, la etnia y la cultura volaban libres sobre una geografía de intercambios económicos bastante tradicionales. Pero hoy, Valencia y Catalunya, desde su historia y su lengua compartida, se enfrentan a nuevos retos.

Y la pregunta es, ¿estos factores nos atraen o nos repelen?
"

I continua més avall:

"Ante la crisis y la globalización, catalanes y valencianos deben cooperar para explotar al máximo las ventajas de la cercanía (sectores productivos semejantes y tradición exportadora) y de la demanda local (mercados relevantes y solventes) y conseguir introducir en el pensamiento de todos que el eje mediterráneo, en momentos de recesión, debe ser, de nuevo, la locomotora de España. Ante la crisis de los vuelos low cost (ya middle cost),se debería afirmar la potencia de los mercados locales de servicios: Barcelona y Valencia a menos de dos horas por tren son una oportunidad para el turismo y los negocios respectivos.

Ante el aumento de los costes del transporte, es hora de volver al cabotaje y al tren y al tejido industrial local como forma de producción, mimando las pymes (una de cada tres en España es catalana o valenciana) y las cooperativas. Ante el reto de la innovación (siempre cara), obtener una masa crítica de interesados mediante alianzas empresariales y sectoriales es imprescindible. Pero también hay que convencer al presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, de que la mejor baza que tiene España para salir de la crisis es un eje mediterráneo fortalecido y con buenas infraestructuras. España es un piano con 17 teclas. Si con la crisis, la Moncloa no dispone de más de cinco dedos para tocar, debería concentrar su esfuerzo en las teclas de las que mejor sonido obtendrá, para beneficio de la armonía general.

Nos dirigimos a una geografía economicista o a una economía territorializada, aderezada con procesos globales, pero muy lejos de la abstracción de un mercado global y ageográfico. Ante la crisis, buena vecindad entre catalanes y valencianos, mucha contención, teñida de cierta audacia, y cooperación sincera con objetivos concretos."


Es pot llegir l'article sencer ací. De res.

divendres, 18 de juliol del 2008

El poder mai no en té prou (gràcies, Antoni Bassas)

Acomiadament d'Antoni Bassas penjat a Vilaweb.

Tal volta un dia de desfici, d'avorriment o de xicotet orgull faça que Antoni Bassas clique al Google la cadena "Antoni Bassas País Valencià". Si ho fera algun dia i les operacions de càlcul que fa eixe cercador no fallen, potser Antoni arribe a este blog. Si això passara, el propi Antoni Bassas llegiria este mateix post que no és altra cosa que un humil record/homenatge a qui m'ha acompanyat molts dies (menys dels que a mí m'haveren agradat).

Hui s'ha acomiadat dels seus oients. Perquè no li renoven el contracte a Catalunya Ràdio (ja se sap, la crosta nacionalista). Sí, els amics de ZP, els mateixos que es descollonen dels valencians, uns i altres (recordeu el minitrasvassament o l'estatutet o el finançament). Doncs, ha dit adéu d'una manera molt digna, després ha saludat el seu públic emocionat i ha donat una lliçò de ciutadania que deu passar als manuals.

Gràcies, Antoni, tot i no parlar des de València has fet una ràdio que m'agradava i que cada dia que t'escoltava els budells se'm rebolicaven de pensar que el País Valencià no podia tenir un comunicador, una ràdio, com la que feies tú i els teus companys. A tots vosaltres, felicitacions.

Tal volta un dia cliques "Antoni Bassas País Valencià" i et trobes amb esta soca...

dimecres, 30 d’abril del 2008

Festeig

De fa uns dies, sembla que estem festejant. A la política, vull dir. L'interès de les generalitats valenciana i catalana de confluir amb el tema de la financió econòmica ha provocat una sèrie d'articles a La Vanguardia. Com el d'Enric Juliana titolat "Catalunya-Valencia, comienza un lento, muy lento, deshielo"

Hui, Salvador Cardús en publicava un titolat "Lo común no debe ser forntera", que copie (extret de l'impagable Reggio's Weblog.

LO COMÚN NO DEBE SER FRONTERA
Sin lugar a dudas, la España de las autonomías ha servido para cohesionar territorialmente a las distintas “nacionalidades y regiones”, por utilizar aquellos términos tan constitucionales como vagos del artículo 2, imprecisión exigida por la necesidad de un acuerdo político que relegara aspectos tan fundamentales como este para más adelante. Pero es también esta España de las autonomías la que hasta el día de hoy ha contribuido a separar Valencia y Catalunya, mucho más que durante el franquismo. En la propia Constitución ya se introdujo el veneno de la desconfianza en el artículo 145.1 ( “En ningún caso se admitirá la federación de comunidades autónomas”) pensado para este caso, artículo que ponía la tirita antes que nadie se hubiese arañado. Y, después, el Estatuto valenciano se negoció desde España con el ojo puesto en Catalunya, sembrando el germen de la división, para que ni la lengua, ni la bandera ni el propio nombre oficial de la comunidad, pudieran sugerir proximidad alguna. Es cierto que el anticatalanismo valenciano es muy anterior a la Constitución española. Pero no es menos cierto que la transición, en Valencia, no quiso superarlo, sino todo lo contrario: incorporó esa misma tradición en su propio ADN político para vencer los recelos de futuras aproximaciones entre dos territorios que compartieron tantas vicisitudes, que a pesar de todo mantienen tantos vínculos culturales y a los que les aguarda un gran futuro de colaboración.

Todo aquello que a finales de los setenta y principios de los ochenta solo eran medidas precautorias, luego la realidad política lo alimentó, en un caso claro de autocumplimiento de profecía. La victoria del nacionalismo en Catalunya sirvió de pretexto para alimentar demagogias de confrontación de todo tipo, primero con los gobiernos de los socialistas valencianos, y luego con los del PP. Ciertamente, desde Catalunya se cometieron errores, más de omisión que de acción, pero aquí no cabe repartir las responsabilidades a partes iguales porque no sería justo. Y quien pagó el pato del enfrentamiento fue la lengua y la cultura comunes, las cuales, precisamente por ser compartidas, se manipularon hasta alzarlas como fronteras infranqueables. ¡Cuánta estupidez se ha gastado en intentar demostrar que lo mismo era distinto! ¡Cuánta irresponsabilidad sometiendo un patrimonio lingüístico común, que lo es de la humanidad, a una división en la que todos perdíamos! ¡Y cuánto despilfarro para alejar países culturalmente hermanos! Pocos casos habrá en el mundo en los que la cultura común no sirva para dialogar, sino para confrontar. Y de todos los conflictos, el más descarado, la pretensión reiterada de evitar que los canales de TVC lleguen a la Comunidad Valenciana, nombre que oculta el tan políticamente peligroso País Valencià. Pensar que en el siglo XXI aun se quieran poner puertas al campo de la televisión y por compartir una misma lengua y cultura, es verdaderamente demencial.

Desde el campo de la cultura y la reflexión intelectual, siempre se ha visto que en esa confrontación todos salíamos perdiendo. Y no solo en el campo de la cultura y la lengua, sino especialmente en el del progreso económico. La cantidad de libros e informes publicados lo avala sin discusión. En primer lugar, porque los datos del interés común han estado siempre sobre la mesa para quien los quisiera ver. ¿Habrá que recordar, por poner un ejemplo, desde cuándo y por parte de quiénes se ha reclamado la necesidad del tren de gran velocidad hasta Alicante y Murcia? Y en segundo lugar, porque las propias víctimas de esa falta de colaboración económica han sido el mundo de la cultura y sus industrias. Ha sido ridículo no aprovechar un mercado lingüístico y cultural de trece millones de habitantes. De manera que no se diga que la confrontación cultural ha frenado la colaboración económica, porque si la cultura ha servido de excusa, lo ha sido por manipulación política.

Ahora parece que se están descongelando las relaciones en el campo económico. El lunes pasado, en este mismo periódico, Josep Vicent Boira escribía un magnífico artículo sobre el coste del anticatalanismo -el autor también citaba a la “soberbia catalana”- y el “lucro cesante” que ha comportado, de carácter económico, sí, pero añado yo, también social, cultural y, por supuesto, político y democrático. Habrá que esperar a ver cómo avanza el deshielo, porque el Gobierno español, y particularmente el PSOE, ya ha empezado a mostrar su nerviosismo. Pero es cierto que, al menos desde el punto de vista cultural y lingüístico, es posible que los movimientos del PSC levanten menos ampollas de los que pudiese haber levantado CiU. Y, en cualquier caso, qué duda cabe que la crisis económica, con una Catalunya que ha perdido el liderazgo económico en los últimos años y con una Valencia económicamente envalentonada, supone un mayor equilibrio en la relación y una más clara y urgente necesidad de colaboración.

Ahora ya es posible imaginar que algún día, lo que históricamente ha unido más a catalanes y valencianos, dejará de ser su gran frontera actual. Pero no sólo eso, sino que pronto se verá que compartir un espacio cultural y comunicativo es una ventaja estratégica de la que hay que lamentar no haberla aprovechado antes.

salvador.cardus@uab.cat

dissabte, 16 de febrer del 2008

Pujol i el País Valencià, a les seues 'Memòries'


Estic ara a mig camí de les molt recomanables “Memòries (1930-1980)” de Jordi Pujol. I arribe a la pàgina 140 on es referix al País Valencià i nega que fos pancatalanista. Deixe la cita, per interessant, encara que poc novedosa:

“Tampoc no m’he sentit temptat per l’anomenat pancatalanisme. La unitat cultural dels Països Catalans, la història fundacional comuna, no tenen per a mi una traducció política de caire institucional. Em vaig interessar per la història del País Valencià i pel valencianisme d’abans de la guerra gràcies a les notícies que em donava l’escriptor Xavier Casp a través de les pàgines de la revista Destino i després gràcies a amics com en Max Cahner i en Joaquim Maluquer i Sostres. Més endavant vaig tenir converses amb l’escriptor i assagista Joan Fuster. Cada cop que Fuster venia a Barcelona, s’allotjava a casa de l’amic comú Maluquer. El recordo sorprenent-se de descobrir que a Catalunya hi hagués una burgesia catalanista, al contrari de València, on era castellanista. Això sol ja indica que València i Catalunya són realitats diferents. El plantejament radical que van fer molts valencianistes no ha funcionat. El valencianisme no ha valorat prou les falles, la Geperudeta, el catolicisme tradicional i la burgesia, tant la de les grans fortunes com la mitjana. Es tracta d’un moviment massa universitari, massa intel·lectual. És com si el catalanisme prescindís de Montserrat, dels orfeons, dels sardanistes, desl castellers i del Barça.

Del País Valencià n’admiro el vitalisme. Sempre he procurat col·laborar-hi tant en l’ordre cultural i cívic com en l’econòmic, però no interferir-hi.”

dilluns, 3 de desembre del 2007

Catalunya i més


No puc deixar passar els dies sense penjar un enllaç a l’article Teoria de Conjunts del sempre intel·ligent Vicenç Villatoro llegit al número del 3 de desembre d’El Temps. No afegixc res més. Però, anime a llegir-se’l tot. Avance que parla de catalanistes i no catalanistes, dretes i esquerres, independentistes i no (o no prou no només) independentistes i d’entusiasmats/emprenyats/decebuts.

L’altra dosi de Villatoro ha estat este mateix diumenge a l’Avui (recordem, al sendemà de la gran manifestació de la ciutadania catalana) amb el títol “El tripartit impassible”.

Podem llegir: “El tripartit d’esquerres se sustenta en un presupòsit fals: que ser d’esquerres genera una alta afinitat entre els partits que governen junts”.

I més endavant: "Els tres partits són diferents, els seus electorats encara més i els seus interessos són en general contradictoris, excepte un gran interès comú i compartit: mantenir CiU fora del govern. Però això, que uneix molt a l’hora de fer pactes d’investidura, no crea prou complicitats per governar”.

És un article circumscrit a la politica catalana, però que ningú amb sensibilitat valencianista o nacionalista deu perdre’s per poder traure conclusions –o al menys, cercar-les- per al nostre País Valencià.

I, ara, després de la merescuda sobredosi de catalanisme una reflexió: allà dalt porten una “cabassà” d’anys de catalanisme polític; actualment, en plena època de majoria socialista (a Madrid i a Barcelona) són capaços d’eixir al carrer per milers i reclamar el dret a decidir. Pensem-ho, milers i milers de ciutadans... És lògic que hi surten plantejaments pràctics sobre maneres de governar-se o que avancen divorcis.

Però, que nosaltres amb únicament dos diputats valencianistes i 300 regidors perdam el temps discutint sobre si federalisme, confederació, república ibèrica, independentisme estricte, república confederal catalana socialista o mil models més... Per favor.

Per això, m’alegra vore que no tots perden el nord i en el maremàgnum de Ca Milagrosa algú pensa en la gent.