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diumenge, 16 de novembre del 2008

Senyera amb franja blava


"Unos colores más o menos no son tan relevantes como lo que se oculta tras ellos. ¿En el caso valenciano, sería posible un poco más de pragmatismo? Lo más parecido a las cuatro barras son las cuatro barras con franja azul. Pese a todo, una discusión respetuosa sobre la senyera dels valencians puede conducir a preguntarse qué país queremos construir. Por mi parte, debo decir que no conozco dos países que compartan exactamente la misma bandera y, puestos a indagar, me interesa mucho más lo que digan mis vecinos. Quizás más que lo que recojan venerables pergaminos".

Són unes interessants paraules de Josep Vicent Boira a la pàgina que ha dedicat La Vanguardia (16 novembre 2008) a la problemàtica de la bandera. Paraules que reflexen ja una opinió més que assumida al si del valencianisme i que va quallant també en molts quadres del partit majoritari.

Al mateix article es reproduix una cita d'Enric Morera: "El Bloc pisa la calle -dice-, sabemos cuál es el sentir de la mayoría de los valencianos". O "Estamos con el Estatut, y hemos estado y estaremos detrás de senyera con la franja azul cada 9 d'Octubre". Efectivament, ja fa anys que Morera participa a la processó cívica de la ciutat de València. O ens podem referir a la participació del Bloc Jove a eixe mateix acte amb senyeres coronades i amb l'estrella blanca.

No fa massa temps també puguerem llegir una resposta d'Enric Nomdedéu al blog de Rafael Company on afirmava que era partidari en el tema de la bandera "acceptar el marc estatutari", tot i vindre d'una tradició totalment contrària. Cosa que l'honora.

Adjunte també alguns articles recents sobre el tema de la senyera:
-Múltiples articles a Vent d Cabylia.
-Dos quilomètriques però sucoses entrade al blog de Rafael Company (1 i 2).
-Blog de La Mata de Jonc (Bandera vella, honra de capità).

I com diu Amadeu_horta a No cap en cap cap no es tracta de renunciar a res, sinó d'assumir. Assumir la tradició valencianista que s'encetà els primers anys dels segle XX. ¿D'estes coses anava la commemoració de la Declaració Valencianista de 1918, no?

PS: Per cert, molt curiós a l'avantítol de l'article de La Vanguadia allò de "historiadores valencianos, amigos de Catalunya, defienden la aceptación de la bendera con franja azul". Una nova perífrasi a la llista això de "amigos de Catalunya".

dijous, 18 de setembre del 2008

Una geografía contraída, de Josep Vicent Boira en La Vanguardia

El professor Josep Vicent Boira torna, a La Vanguardia de hui, a parlar del veïnat entre València i Catalunya. Des d'una perspectiva econòmica, que a la fi ho és tot, com vegem estos dies. Més comprensible si es llig primer València contra/per/sense/amb Catalunya del lúcid Rafael Company al seu blog.

Comença així Boira el seu article titulat Una geografía contraída:

"Deberíamos pensar más en la crisis. Y en la globalización. Variables que Joan Fuster no conoció en su momento al hablar de las relaciones catalano-valencianas. ¿Qué pensaría el de Sueca de la inmigración latinoamericana, de la crisis de los sectores productivos tradicionales, de la producción china o de los contenedores de nuestros puertos interoceánicos? En su mundo, la lengua, la etnia y la cultura volaban libres sobre una geografía de intercambios económicos bastante tradicionales. Pero hoy, Valencia y Catalunya, desde su historia y su lengua compartida, se enfrentan a nuevos retos.

Y la pregunta es, ¿estos factores nos atraen o nos repelen?
"

I continua més avall:

"Ante la crisis y la globalización, catalanes y valencianos deben cooperar para explotar al máximo las ventajas de la cercanía (sectores productivos semejantes y tradición exportadora) y de la demanda local (mercados relevantes y solventes) y conseguir introducir en el pensamiento de todos que el eje mediterráneo, en momentos de recesión, debe ser, de nuevo, la locomotora de España. Ante la crisis de los vuelos low cost (ya middle cost),se debería afirmar la potencia de los mercados locales de servicios: Barcelona y Valencia a menos de dos horas por tren son una oportunidad para el turismo y los negocios respectivos.

Ante el aumento de los costes del transporte, es hora de volver al cabotaje y al tren y al tejido industrial local como forma de producción, mimando las pymes (una de cada tres en España es catalana o valenciana) y las cooperativas. Ante el reto de la innovación (siempre cara), obtener una masa crítica de interesados mediante alianzas empresariales y sectoriales es imprescindible. Pero también hay que convencer al presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, de que la mejor baza que tiene España para salir de la crisis es un eje mediterráneo fortalecido y con buenas infraestructuras. España es un piano con 17 teclas. Si con la crisis, la Moncloa no dispone de más de cinco dedos para tocar, debería concentrar su esfuerzo en las teclas de las que mejor sonido obtendrá, para beneficio de la armonía general.

Nos dirigimos a una geografía economicista o a una economía territorializada, aderezada con procesos globales, pero muy lejos de la abstracción de un mercado global y ageográfico. Ante la crisis, buena vecindad entre catalanes y valencianos, mucha contención, teñida de cierta audacia, y cooperación sincera con objetivos concretos."


Es pot llegir l'article sencer ací. De res.

dissabte, 8 de març del 2008

Nada nuevo en Valencia, de Josep Vicent Boira en La Vanguardia

Arran de l'últim article d'Enric Morera al seu blog recupere l'article de Josep Vicent Boira a La Vanguardia del passat 5 de març. Interessant i lucidíssim com solen ser els seus articles. La negreta és meua.

NADA NUEVO EN VALENCIA, de Josep Vicent Boira en La Vanguardia

Si hay algo más previsible que una campaña electoral española es una valenciana. Las posiciones, aparentemente ágiles, son pesadas en el fondo. De la Vega y González Pons se presentan como espadachines de la estocada fina, pero sería más justo presentarlos cual luchadores de sumo o como trenes que chocan impulsados por su inercia. Siempre he creído que no existen comités de campaña en los partidos valencianos. No hacen falta. Las posiciones de cada bando están prefijadas con antelación a la campaña. Pero esta antelación no es de días, ni de semanas. Es de años. Incluso de décadas, especialmente en el centroderecha.

Las posiciones del PP en Valencia de cara al 9 de marzo se debieron fijar en algún despacho oficial en 1978. En el País Valenciano, la transición congeló la política. La derecha valenciana, desde el lamentable Abril Martorell, siempre se ha negado a asumir que hay una porción de país (a veces la universidad, otras los intelectuales o los profesores de instituto e incluso una cierta clase empresarial) con una lealtad por la cultura, los intereses y la lengua propia exasperante pero insobornable. Con tal de que no ganara la izquierda y que en España no hubiera más identidades plurales, jugó sus bazas para hacer un país al margen de estos grupos. Y casi lo ha conseguido. La reciente propuesta del imaginativo y a veces un poco histriónico González Pons de lanzar una opa al electorado moderado nacionalista, en realidad la jugada política más de fondo de la campaña valenciana hasta el momento, es una idea que podría ser mucho más que una ocurrencia si el PP hubiera sido (o fuera) capaz de reforzar su valencianismo real y, por ende, desmontar un cierto tufillo anticatalanista y un repudio a la intelectualidad local. Un Partido Popular a la gallega, a la navarra o a la balear, además de obtener réditos electorales, detendría la ofensiva sobre su "trogloditismo". Pero como el centro es una actitud y no un programa, cosa que la derecha valenciana nunca ha entendido desde Ignacio Villalonga, en las elecciones del 2008 no se dará este hecho. Además, hasta que no pierda el poder no se dará cuenta de sus errores, como le pasó al PSPV. Y ya que hablamos del rey de Roma, la izquierda se halla también presa de las flechas rojas marcadas en la batalla de la transición. Por eso es tan difícil su renovación.

El Bloc Nacionalista, una fuerza eminentemente decente, sigue atenazada por el espejismo de su propia imagen de país y por las alianzas tácticas con los descarriados de IU. A su líder, Enric Morera, las circunstancias le destejen por la noche lo que teje por la mañana (qué buena jugada acudir al Te Deum en la catedral de Valencia por el nacimiento de Jaume I ante el pasmo de la izquierda local). El proyecto de Izquierda Unida es rehén de un Partido Comunista invisible cuya radicalidad verbal es sólo comparable a su pérdida de influencia y el PSOE, con María Teresa Fernández de la Vega, ha lanzado una especie de operación Market-Garden,cual aliados en la Holanda ocupada, visto que los puentes que conquistar están demasiado lejanos para las fuerzas convencionales. Pero como en toda operación aerotransportada, el riesgo (en Arnhem participó otra valiente brigada polaca que no fue precisamente la Pomorska) es no conectar con las fuerzas terrestres. Establecer con arrojo y determinación una cabeza de puente que nadie puede alcanzar es lo peor que puede ocurrir. De la Vega, con una gestora lermista a su chepa, podrá abrir un frente en Valencia, pero ¿con qué fuerza consolidará la conquista? Esta es la cuestión.

En el fondo, no hay movimientos de fondo en la campaña valenciana y De la Vega y Pons volverán a Madrid, ámbito supremo de las ambiciones locales. Mientras la derecha no se deshaga de su triste herencia nunca podrá transformar la cantidad en calidad y mientras la izquierda no entienda que confianza y generosidad son más importantes que siglas o posiciones nacidas de mayo de 1968 (o de 1962 cuando Joan Fuster acuñó una cierta forma de entender el país) no habrá sorpasso.En realidad, todo es un problema de alejamiento de la realidad. Los valencianos votaremos el 9 de marzo cada uno prisionero de nuestro sueño. Sin embargo, el primero que se decida a quebrar la cintura a la vieja política valenciana con osadía y sinceridad se llevará el gato al agua. Lo nuevo y lo un poco desconcertante vende. Y los valencianos estamos locos por comprar. A la espera del Obama local (¿de derechas, de izquierdas, de centro, valencianista...?), nihil novum sub sole.Nada nuevo bajo este sol valenciano, que por cierto, tan bien retrató un Joaquín Sorolla que asiste mudo, desde sus multitudinarias exposiciones, a esta campaña electoral valenciana tan déjà-vu.

J. V. BOIRA, profesor titular de Geografía Urbana, Universitat de València